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Jueves, 28 Abril 2022 00:00

Por Eduardo Núñez: Elecciones presidenciales en Francia

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Victoria de Macron…Pero menos

En las recientes elecciones presidenciales francesas se ha vuelto a repetir el mismo resultado de hace cinco años, pero en esta ocasión con una diferencia mucho menor, y ello a pesar de que esta vez, y como siempre, estoy convencido de que las encuestas estaban trucadas para movilizar al electorado de Macron. De hecho, ya lo hicieron hace cinco años. Así, estaba muy difícil que Marine Le Pen llegara siquiera al 40% de los votos en la segunda vuelta, pero ha llegado, y eso no se lo esperaban los progres de Francia y de la UE.

Las fuerzas progresistas estaban inquietas por el margen con el Macron ganaría la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Y ha sido un margen pequeño, habiéndose acortado las distancias, ya que la candidata alternativa, Marine Le Pen ha logrado un resultado histórico. En estas elecciones hemos visto, por otro lado, la desaparición de los partidos tradicionales, lo que equivale a señalar que ya solo quedan dos opciones: de un lado el neoliberalismo, la Agenda 2030, el atlantismo, la UE y la OTAN como piezas de la globalización, la decadencia, y de otro lado: populismo, soberanismo, identitarismo, neutralidad. En definitiva, la elección es entre el capitalismo global y el nacionalismo social e identitario.

Macron, el candidato de la anti-Francia, el peón de la Banca Rotschild, el monigote de las élites financieras ha movilizado al servicio de sus intereses y de su ambición patológica a todos aquellos que, dentro de la población residente en este territorio que fue Francia, son los agentes, conscientes o inconscientes, de la muerte de este país.

La Anti-Francia, es decir, los políticos como el trotskista Mélenchon y los ideólogos que odian su país, sus tradiciones, sus raíces, su herencia, y su concepción de la vida con el auto-odio propio de los progres, porque este capital intelectual, espiritual, físico y moral está en contradicción con su deseo de desarraigo, cosmopolitismo, inmigracionismo, y globalismo. Solo hay que leer a los progres Jacques Attali y Bernard-Henri Lévy para entenderlo todo. Pero estos (y algunos más) son los directores, encargados de dirigir el coro de periodistas, profesores, cineastas, novelistas, y eclesiásticos encargados de infundir en el cerebro del ciudadano medio el mensaje de auto-odio, de endofobia, de renuncia, de sumisión, de arrepentimiento, de cobardía, de traición. … y a la vez el atractivo por el dinero. Todo ello recubierto de moralina progre, que a los burgueses les encanta.

Mélenchon ha tenido ahora una buena ocasión de demostrar que no es un candidato del sistema sino de una izquierda nacional y patriótica. Podía haberlo hecho en estas elecciones si hubiera aceptado la propuesta de Marine Le Pen de un gobierno de unidad nacional frente a Macron, al que podían haber vencido ampliamente, pero en lugar de eso ha demostrado que es un progre más que odia más a Marine Le Pen que a cualquier otra cosa. Los progres son así. Una vez más hemos visto lo de siempre… una campaña a través de los medios de comunicación de desprestigio contra Marine Le Pen, cuyas ideas supone una amenaza a la UE tal y como la conocemos. El mensaje era muy simple: "Si no votas a Macron, entregas a Francia a la extrema derecha". Este término se usa en todas partes por parte de los medios para desacreditar y difamar a los patriotas, a los que se acusa de ser "extrema derecha" y la consabida retahíla de "racista", "fascista" o incluso "nazi". Pero parece a juzgar por los resultados, que media Francia sería eso. La intención es clara: Mientras se insulta a los patriotas, no se debate con ellos sobre los temas que justamente plantean ((inmigración descontrolada, inseguridad generalizada, pérdida de la soberanía y de la identidad francesa, etc.), porque de acuerdo con su "lógica", con los "extremistas" no se discute, se les combate. Y de paso, los responsables de la actual situación de Francia, así no tienen que rendir cuentas ni dar explicaciones a los franceses, y todo esto con la complicidad activa de casi todos los medios de comunicación.

Los zombis felices y los seguidores del rey del dinero es en lo que ha confiado Macron. Pero algo no les está saliendo bien:  Emmanuel Macron fue reelegido con poco más del 58% de los votos, una victoria pírrica con casi 10 puntos menos que hace cinco años en 2017, y debe principalmente su "victoria" en la segunda vuelta a los votantes a Mélenchon en la primera vuelta, es decir, a la Francia sumisa al Sistema.

Además, un dato muy importante: el 68 % de los trabajadores franceses votaron a Marine Le Pen, cifras que deberían hacer pensar a los estrategas de Macron. Por eso no está todo perdido, pues quedan millones de franceses de sangre francesa que siguen apegados a su patria. Y es una magnifica base de cara a las próximas elecciones legislativas francesas en junio. Es por ellos por los que se debe continuar la lucha, frente a los que prefieren la comodidad de encerrarse en su burbuja y en su torre de marfil. La lucha continuará frente a un Sistema que ha destruido la soberanía de Francia, en beneficio de una UE de Maastricht mortífera y de un imperialismo yanqui-sionista que con una OTAN en pleno expansionismo son nuestros enemigos mortales, los de toda Europa.

Debemos ser conscientes de una cosa: Europa fue derrotada en 1945, y todo lo que hemos conocido después ya es otra cosa, pero hay algo que no debe cambiar, y es el continuar la lucha por todos los medios contra los enemigos de Europa. Así que sigamos luchando.

Eduardo Núñez

Visto 1870 veces Modificado por última vez en Jueves, 28 Abril 2022 05:42