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Miércoles, 26 Mayo 2021 06:57

Por Eduardo Núñez: Marruecos, el enemigo del sur

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La derecha liberal solo pretende defender la inmigración legal frente a la inmigración ilegal.

Recientemente hemos asistido a una nueva provocación por parte de Marruecos que ha provocado un caos migratorio en Ceuta que supone una nueva agresión marroquí a nuestra soberanía y a nuestras fronteras. Pero esto no es sino un episodio más de la larga lista de provocaciones que cada cierto tiempo nos dedica, especialmente cuando Marruecos detecta debilidad en el gobierno de España.

Haciendo un rápido recordatorio histórico, podemos recordar que fue en 1956 cuando España y Francia concedieron la independencia a sus zonas de protectorado en Marruecos. Por tanto, Marruecos existe como nación independiente desde ese año. Y es preciso recordar que Ceuta, Melilla, el Sáhara y las islas Canarias forman parte de la soberanía española desde siglos antes de que Marruecos existiera como nación, por lo que no tiene ningún derecho a reivindicar ninguno de esos territorios españoles.

Marruecos, cuyos problemas internos son desde el principio de su existencia, numerosos y graves –y se han agravado por la ausencia de los antiguos protectorados español y francés– siempre se ha preocupado mucho, desde el comienzo de su independencia, por la política exterior. Una política exterior netamente expansionista. Ya en 1957, elementos incontrolados atacaron los territorios españoles de Ifni y Rio de Oro. En 1959 y 1960, el entonces delegado marroquí en la ONU, pidió oficialmente la devolución de tales territorios a Marruecos. En 1962 se batieron todos los récords de la ridiculez cuando el delegado marroquí en la ONU pidió, además de Ifni, Río de Oro, Ceuta, Melilla, y las islas Canarias, siendo apoyado entonces en ello por los delegados soviético y polaco.

Se podría escribir mucho sobre el papel desempeñado por Rabat en la revuelta antifrancesa de los “fellahga” argelinos, así como sobre los masivos envíos de armamento soviético a los puertos marroquíes en aquel entonces.

Más tarde, en 1976, tras el tragicómico espectáculo de la “Marcha verde”, Marruecos se anexionó el Sáhara español, repartiéndoselo en un primer momento con Mauritania. Es una constante desde entonces, que, pese a los tratados firmados, Marruecos agredía constantemente a los pesqueros españoles, y se incautó de los fosfatos de Fos-Bucraa que España descubrió y valorizó. Y así hasta hoy…

La moraleja es que no se es fuerte porque se tienen imperios, sino que al contrario, se tienen imperios porque se es fuerte, y cuando se deja de ser fuerte, los imperios caen. Y esto vale para todos europeos. Y cuando se es débil, el antaño colonizado pasa a ser colonizador. Y así, al final del llamado proceso descolonizador aparece el neocolonialismo, sistema de explotación sin ninguna de las ventajas del viejo colonialismo, pero con todos sus inconvenientes multiplicados. La última guerra civil europea dejó el continente no sólo desolado y dividido, sino también traumatizado. Los síntomas empezaron a florecer ya desde los primeros años de la posguerra con el abandono de inmensos imperios coloniales y la sumisión política y cultural de Europa a EEUU y la URSS en ese momento, y tras la caída de la URSS, ya solo a EEU, que geopolíticamente actúa desde 1945 como el enemigo común de Europa, y por eso, EEUU tiene como socio preferencial en la zona a Marruecos. Recordemos que el sistema político-jurídico de la posguerra se construyó sobre la base de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, un papelucho que habían redactado los golpistas burgueses del tercer estado en el Versalles de Luis XVI. De manera que la misma burguesía que había provocado dos guerras mundiales aspiraba a construir sobre las ruinas de Europa y con el apoyo de las tropas americanas acantonadas aquí un hansa transnacional que se daría a conocer como CECA (Comunidad Económica del Carbón y el Acero). Mientras los yanquis alzaban un imperio talasocrático y los soviéticos se afanaban en construir su paraíso socialista, los europeos se levantaban cada mañana con la esperanza de hacer buenos negocios y de no ir a la guerra, el modelo ideal de sociedad burguesa. Pero el nihilismo y el hedonismo de una sociedad traumatizada se agravaron como consecuencia del postmodernismo de mayo del 68, cuyas consecuencias han sido devastadoras para los Estados europeos. 

Y desde luego, los eslóganes y los tópicos generalmente aceptados por la plebe proceden de ideologías desconectadas de la realidad. Y todo esto es claramente aplicable a las difíciles relaciones que España ha tenido siempre con el vecino del sur.

Para la formación de derecha liberal y prosionista VOX, el enemigo común de Europa hoy es “la invasión islamista”. Si bien, esta no es causa, sino síntoma o consecuencia del verdadero cáncer de Europa, que es el liberalismo, el cual, entre otras cosas, preconiza la libre circulación de personas, el multiculturalismo y el relativismo en todas sus formas. Por eso, la defensa de la soberanía española no debe consistir únicamente en la defensa de nuestras fronteras ante la invasión inmigratoria fomentada desde Marruecos. La única solución pasa por detener la sangría demográfica española, y ello requiere la demolición implacable de la ideología liberal de los derechos del hombre, el neoliberalismo de mercado que ampara la U.E y la ideología de género, acompañada de medidas concretas como la defensa del “nasciturus”, que es el futuro ciudadano español desde la formación del feto, la percepción de ayudas económicas por cada hijo, gratuidad total de la educación desde la guardería a la universidad, la promoción de viviendas sociales para facilitar la formación de hogares, pero sobre todo, el Estado tiene que tomar la responsabilidad de garantizar, acorde a los intereses de España que, invariablemente, apuntan al necesario relanzamiento de la natalidad, cuantas otras medidas sean necesarias para repoblar nuestra Nación de españoles y europeos, y no de inmigrantes extraeuropeos. Pero claro, la derecha liberal no está por tomar estas medidas sino por defender la inmigración legal frente a la inmigración ilegal.

Madrid, 16/05/2021

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